Selección y contratación del arquitecto, arquitecto técnico, contratista principal y subcontratistas especializados adecuados para cada proyecto. Revisión de presupuestos, comparación de ofertas, negociación de condiciones y garantía de que cada contrato esté orientado al proyecto, no únicamente a las partes que lo firman.
Colaboración con el arquitecto para convertir las necesidades del cliente en una propuesta de diseño viable. Coordinación del desarrollo de planos y especificaciones. Gestión del proceso de licencias —licencia de obra, licencia de primera ocupación y cualquier otra autorización administrativa necesaria— para que el proyecto avance según el calendario previsto.
Coordinación del presupuesto de mediciones y calidades que sirve de base para la construcción. Revisión de las certificaciones presentadas por el arquitecto durante la obra, validación de modificaciones y seguimiento continuo del proyecto respecto al presupuesto. Cuando surgen desviaciones, se identifican con antelación y se proponen las correcciones necesarias para mantener el proyecto en el camino previsto.
Coordinación diaria de la obra en representación del cliente. Reuniones en obra, supervisión del progreso y coordinación entre el arquitecto, arquitecto técnico, contratista y los distintos gremios. Control de la calidad de los acabados y del cumplimiento del programa acordado. Actuando en todo momento como representante del cliente en la obra.
Trabajo conjunto con el abogado del cliente en todos los aspectos legales del proyecto: documentación de la propiedad, contratos de servicios y proveedores, licencias, cumplimiento de seguros y flujos de pago. Los clientes internacionales se benefician especialmente de contar con una única persona que coordine al equipo de proyecto con el equipo legal.
Coordinación de cocina, diseño de interiores, mobiliario, paisajismo, sistemas audiovisuales y cualquier otro gremio especializado que opere fuera del contrato principal de construcción. Integración de todos estos elementos en el momento adecuado para que la propiedad se entregue completamente terminada y lista para su uso.
Gestión de las fases finales: certificado final de obra, licencia de primera ocupación cuando sea necesaria, lista de repasos, puesta en marcha de instalaciones y una entrega estructurada al cliente o al comprador final. Cuando corresponde, coordinación con el abogado de la declaración de obra nueva para registrar los metros cuadrados máximos permitidos legalmente de cara a una futura reventa.